Para unos, significó la alegría de poder mantenerse y seguir adelante. Para otros, el llanto de poder perder lo que se tuvo. Este fin de semana sacudió los corazones del fútbol. River Plate, uno de los dos más grandes clubes del país, fue relegado a la Promoción y si pierde, descenderá a la B Nacional. En Tucumán, la desdicha no es menor: San Martín se halla en la misma situación y si es derrotado competirá en el Argentino A. Si bien Atlético conservará la categoría, su performance en la segunda parte del principal torneo de ascenso del fútbol argentino que llegó a liderar, fue catastrófica y en su futuro sólo hay incertidumbre. ¿Por qué River y los clubes tucumanos, en particular, llegaron a esta instancia?
Los resultados siempre son un reflejo no sólo del funcionamiento o de la calidad de un equipo y de su cuerpo técnico, sino también de su clase dirigente, que es la responsable de administrar una institución, así como de la contratación de jugadores y de entrenadores.
Poco duró la alegría de los "santos" que ascendieron a Primera en 2008, para regresar inmediatamente a la B Nacional. Las marchas y contramarchas con su gerenciadora, conflictos internos, los atrasos salariales a los futbolistas influyeron, sin duda, en la baja producción del equipo. Por el lado del "decano", este había llegado a Primera en 2009 y luego descendió. Había recibido en ese entonces varios millones de pesos de la AFA por derechos televisivos. Buena parte de ese dinero se invirtió en jugadores caros que, al final, no fueron usados y a los que, por una cuestión contractual, deben seguir pagándoles.
El sistema de promedios se ha convertido en el ogro de los que corren el peligro de descender y se lo señala como el gran escollo de que a los equipos que egresan de la B les sea muy difícil mantenerse en Primera. Esta metodología es cuestionada desde hace varios años, pero es un espejo de los resultados de un equipo.
El club mendocino Godoy Cruz llegó a Primera División en 2006 y no le fue bien. En 2008, volvió a ascender junto con San Martín de Tucumán y su producción fue in crescendo. En el Clausura 2010 el club terminó en tercer puesto. Jugó la Copa Libertadores y se clasificó para jugar la Sudamericana. ¿El secreto? Un dirigencia que se propuso trabajar a largo plazo, el manejo ordenado de las finanzas, apostar nuevamente a las divisiones inferiores, el acierto en la contratación de los técnicos, haber comprado en su totalidad o en un porcentaje el pase de la mayoría de los jugadores del actual plantel, entre otras acciones.
El club Lanús había dado ya el ejemplo. Tres abogados tomaron las riendas de la institución que estaba en bancarrota en 1979, la sanearon y la reinsertaron en la comunidad. Lanús que fue campeón del Torneo Apertura 2007, y en la actualidad posee más de 25.000 socios, de los cuales 5.000 practican regularmente las más de 30 disciplinas que ofrece el club; una cancha nueva con capacidad para 44.000 personas; no tiene deudas fuera de término y su balance en 2007 tuvo un superávit de más de $ 6 millones.
Las claves del éxito y de la permanencia son conocidas. José "Pepe" Amalfitani, gran dirigente del fútbol argentino, decía: "si un jugador quiere ganar más y el club no le puede pagar, se lo vende. Vélez no se endeuda por un jugador".
Se sabe que no hay árbol sano que dé frutos podridos, ni hay a la inversa, árbol podrido que dé frutos sanos. Lo que siembras hoy será la cosecha del mañana, reza el refrán.